En el cementerio de Montparnasse

miércoles, 30 de mayo de 2012


Este no es solamente un buen lugar para los muertos. También lo es para los vivos. Pienso en ello mientras camino y veo a oficinistas que han salido a tomarse un descanso cambiando los ordenadores por una caminata entre cruces y bellas esculturas y hasta jubilados que se han sentado a calentar los huesos mientras leen los periódicos en los banquitos del cementerio de Montparnasse.

París debe ser la capital con los camposantos más famosos y más visitados del mundo. Claro, hay muchos otros cementerios en diferentes ciudades de Europa y del mundo que vale la pena conocer o visitar pero pocos tienen esa aura de leyenda que tienen los de la Ciudad Luz. Cuando dices “he ido a París”… no es raro que te pregunten “¿Y fuiste al cementerio ése donde están los famosos?”; además de preguntarte si has sido taaaan tonto de no haber ido a verle las orejas a Mickey, claro. 


Cementerio de Montparnasse. París - Francia.
Tumba de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Cementerio de Montparnasse. París - Francia.

Cementerio de Montparnasse. París - Francia.

¿Por qué son tan afamados estos camposantos en París? Pues no solo por la belleza de sus esculturas funerarias y panteones sino sobre todo por el hecho de que en ellos se pueden encontrar una gran cantidad de tumbas de gente célebre e importante en la cultura, la política, el arte y la ciencia mundial. Deben ser de esos pocos lugares donde hay más genios (muertos) por metro cuadrado.

Y como a mí me encanta visitar cementerios cada vez que viajo a una ciudad (ya he explicado en alguna entrada el porqué así que no quiero caer pesado repitiéndolo) no iba dejar pasar la oportunidad de visitar algunos de ellos en la capital gala como los de Montparnasse, Montmartre y la de animales de Asnières que fue todo un “descubrimiento”; de las cosas más extrañas que he visto en mi vida.


Cementerio de Montparnasse. París - Francia.
Cementerio de Montparnasse. París - Francia.
Cementerio de Montparnasse. París - Francia.

Por la ruta de César Vallejo en París (2da parte)

sábado, 26 de mayo de 2012


En la entrada anterior habíamos llegado, siguiendo los pasos del gran César Vallejo, hasta el monumental JARDIN DES TUILERIES. Es momento ahora de cruzar el gran río Sena para dirigirse hacia la “rive gauche” (orilla izquierda), lugar que siempre ha estado asociado con los poetas, artistas y pensadores pero que hoy no es más que el rincón favorito de toda la pituquería (pijería) parisina y donde los aires de bohemia se han esfumado para dejarle sitio al ventarrón chic que ha levantado por las nubes los precios de todo; es seguro que los viejos bohemios y pobres poetas del ayer no podrían hoy pagarse ni un café en los restaurantes que pululan en la zona y viven de la leyenda de esta zona de París.

Desde las Tullerías hay que cruzar por algunos de los puentes que enlazan las dos orillas; en la ruta que ha elaborado el Instituto Cervantes se recomiendan los del Carrusel o el Royal pero nosotros cruzamos por el Pont Solférino que si bien es menos impresionante que los otros dos al menos es peatonal y, cosa curiosa, sus barandillas están llenas de cientos de candados en los que se han dibujado los nombres de varias parejas como símbolo de un amor eterno. Desde el puente se tiene una bonita vista del Musée de Orsay que es hacia donde nos dirigimos pero solo de pasada.

Pont Solférino. París - Francia
Pont Solférino. París - Francia
Tomamos la larga Quai Voltaire mientras miramos las barcas llenas de turistas que pasean por el plácido Sena y cruzan debajo de los arcos de los puentes Carrusel y del Royal. Luego de unos 10 minutos caminando llegamos hasta  la Rue des Saints-Pères por donde bajamos, en dirección al boulevard de Saint-Germain des Prés, hasta llegar a la facultad de medicina de la universidad René Descartes (ubicado en el número 45), que antiguamente fuera el HOSPITAL DE LA CHARITÉ. En este lugar Vallejo fue operado debido a una hemorragia intestinal que lo dejó al borde de la muerte. Sin duda, fue allí, en ese hospital, donde el poeta vivió las peores horas y días de su exilio parisino. Enfangado en un mundo de sombras, donde todo cambiaba para ser peor; donde no había esperanzas y la incertidumbre era el pan de cada día y, para colmo de males, sintiéndose esclavo de una soledad terrible que se ahondaba todavía más al saberse alejado de la gente que quería, de amigos que lo olvidaban, de promesas que no se cumplían.

“Parece que la mala suerte sigue empecinada en herirme. Esta carta la escribo desde el hospital de la Charité, Sala Boyer, cama 22, donde acabo de ser operado de una hemorragia intestinal.  He sufrido mi querido amigo, veinte días horribles de dolores físicos y abatimientos espirituales increíbles… Ahora, en la convalecencia, lloro a menudo por no importa qué causa cualquiera... A menudo me acuerdo de mi casa, de mis padres y cariños perdidos.” Carta a Pablo Abril de Vivero. 19 de Octubre de 1924.

Universidad René Descartes (antes el HOSPITAL DE LA CHARITÉ)
Universidad René Descartes (antes el HOSPITAL DE LA CHARITÉ)
Pero, ¿fue la experiencia parisina de Vallejo un solo de dolor y de tragedia?; ¿hubo, acaso, momentos en que la vida le dio una tregua y le permitió momentos de tranquilidad, de alegría, de entusiasmo?

Por la ruta de César Vallejo en París (1era Parte)

miércoles, 23 de mayo de 2012


¿Por qué se marchó a París?, ¿por qué tuvo la osadía de irse allí sin tener apenas contactos, amigos, ni saber francés, ni haber juntado suficiente dinero para sobrevivir? Porque pendía sobre él la amenaza de ir, una vez más, a la cárcel y, como ya lo dijimos en la INTRODUCCION  a esta Ruta Vallejiana (ver entrada anterior), por esa asfixia que sentía al vivir en un lugar como Lima: tan pacata y petulante, de un enanismo mental insufrible, provinciana y elitista, donde los grupos literarios más parecían sectas que destrozaban a los que se no escribían como ellos (casi como ahora, mira tú)… y Vallejo no escribía como ellos… felizmente.

Por pura suerte dejó el Perú. No tenía apenas dinero para hacer un viaje tan largo así que allí apareció la figura providencial de su amigo Julio Gálvez Orrego, conocido como Chino Gálvez, quien dividió su pasaje en primera por dos de tercera para llevárselo con él a “las Europas”. Poco se ha hablado de este amigo que tuvo este gesto fraternal con nuestro poeta. Se sabe que era un joven trujillano que durante la guerra civil española se alistó como voluntario republicano y apoyó en un hospital en las afueras de Madrid. Los franquistas le capturaron, fusilaron y arrojaron su cuerpo a una fosa común.



¿Necesitaba Vallejo irse a París para poder escribir como él lo hacía? No. De hecho llega a la capital francesa habiendo ya publicado TRILCE, esa obra ultra moderna y vanguardista que dejó a todos en el Perú patidifusos y desconcertados, y que motivó a muchos a menospreciarla por no entenderla. París no le convierte en el genio que ya era pero es allí donde su obra alcanza su plenitud pues la experiencia parisina fue estimulante, enriquecedora y esperanzadora aunque terminase siendo trágica.

Vivió allí pobre aunque tuvo épocas en donde no tuvo que preocuparse por lo económico. Pero aún en los momentos más angustiosos no dejó nunca de escribir, de ganarse la vida  a costa de su trabajo intelectual: escribe para periódicos que se demoran en pagarle o nunca lo hacen; funda revistas; desglosa un segmento de una novela inédita a la que no tenía en gran aprecio para poder venderla o concibe una novela en francés trufada de folklore y exotismo americano (“Hacia el reino de los Sciris”): “Mi dilema es el de todos los días: o me vendo o me arruino. Y aquí me he plantado porque ya me estoy arruinando. ¡Van a ser seis años que salí de América y cero!” le escribe a su generoso amigo, el diplomático Pablo Abril en mayo de 1929.

Foto de la página http://la-convencion.blogspot.com.es/
Y aunque aunque la pobreza en la cicatera París le fustiga prefiere eso a volver a Lima: “A todos los buenos no les es dable la dicha de vivir, aunque fuese muriéndose de hambre, lejos del mísero ambiente peruano… ¡Si por lo menos pudiésemos quedarnos en Europa para toda la vida!” le confiesa a Abril en una carta fechada en julio de 1927.

Una de las primeras personas que Vallejo conoce en París es ALFONSO SILVA SANTISTEBAN a quien lo unió una gran amistad por lo que le llegó a considerar “lo único grande que hasta ahora he hallado en Europa”. Juntos experimentaron las mieles y amarguras de los desheredados y nunca dejaron de sentir una recíproca admiración y cariño. Una de las anécdotas más singulares de este dúo es aquel en el que Silva, que ya vivía un tiempo en Francia, le recomienda al recién llegado Vallejo métodos para afrontar el diario sobrevivir, como por ejemplo quedarse en cama inmóvil y así ahorrar energía para mitigar la angustia del hambre. Al morir Silva, Vallejo le dedica un bello poema del cual una parte dice: “Palpablemente, / tu inolvidable cholo te oye andar / en París, te siente en el teléfono callar / y toca en el alambre a tu último acto / tomar peso, brindar / por la profundidad, por mí, por ti.”

Foto de la página http://www.periodistadigital.com/

Hecha esta introducción es hora de ponerse a caminar tras los pasos de CESAR VALLEJO en París. Empezamos esta ruta desde el histórico CAFÉ DE LA PAIX, ubicado en la esquina del boulevard Capucines y la Plaza de la Opera, que fuera frecuentado por Vallejo cuando trabajaba y vivía en los hoteles de los alrededores.

“Te escribo desde el café de la Opera, que está cerca de mi bureau. Ya van a ser las 11 y me voy a trabajar.” Carta a Juan Larrea. 26 de enero de 1926.

Frente al LA PAIX se puede ver el fastuoso edificio de la Opera, un lugar que más parece una gigantesca tarta de boda abandonada en medio del tráfago parisino. 

CAFÉ DE LA PAIX. París - Francia.
CAFÉ DE LA PAIX. París - Francia.
CAFÉ DE LA PAIX. París - Francia.
Antigua foto del CAFÉ DE LA PAIX. París - Francia. Foto de la página http://www.viajalo.es/blog/
LA OPERA. París - Francia
LA OPERA. París - Francia
Dejamos el afamado café y, luego de cruzar la plaza, nos adentrarnos en la ancha y larga avenida Opera (se recomienda caminar por la acera que está en la derecha) por donde llegaremos hasta el edificio ubicado en el número 11 que es en el que se localizaban las oficinas de la agencia de noticias LES GRANDS JOURNAUX IBÉRO-AMÉRICAINS donde Vallejo ejerció varios empleos humildes en 1925.

Por la ruta de César Vallejo en París. Introducción.

sábado, 19 de mayo de 2012


Recuerdo haber visto su rostro pintado en las paredes acompañando consignas políticas; en los afiches de los salones de clase; en la sección cultural de los periódicos y en los billetes y camisetas; en la puerta de entrada de un colegio público que había sido denominado haciendo uso de su nombre. Recuerdo que era una cosa obligatoria aprenderse de memoria sus poemas y declamarlos aunque no entendieras nada ni nadie se preocupara en ayudarte a "descifrar" sus metáforas y su relevancia como artista. Todos lo conocían aunque nadie lo había leído; hasta los muchachos que nunca habíamos pasado de leer el diario deportivo llevábamos la imagen de su rostro en la camiseta de algún equipo de fulbito del barrio y no teníamos ni idea de qué había escrito pero sabíamos quién era: un poeta o escritor o algo así, ¿no?



Camisetas con la imagen de Vallejo.  Foto de la página http://elpais.com/   

Llegó la secundaria y el interés por la lectura se me agudizó y entonces empecé a leerlo más y mejor aunque con las obvias limitaciones que una mente adolescente puede arrastrar. Luego leí alguna que otra cosa que me “tradujese” sus poemas y poco a poco se me fue revelando ese sol negro que destellaba detrás de toda esas palabras que en su momento me parecieron cabalísticas, difíciles, impenetrables. Ese fue un gran momento y lo admiré más: César Vallejo, o mejor dicho, sus palabras, entraron a formar parte de lo más alto de esa jerarquía de querencias literarias que me he inventado. Como ven, él debe ser uno de esos extraños casos de poetas que tienen una presencia perenne y son admirados en lugares donde ni siquiera se leen sus libros porque los libros normalmente brillaban por su ausencia en barrios bastante complicados como en el que me tocó vivir. Hablo de Comas, un barrio de la periferia limeña. (Hay un divertido y pequeño escrito de David Valdez que ilustra muy bien esto: "Un lugar llamado César Vallejo"


Flaco favor le hizo quien le denominase: “Poeta del dolor humano”; y además de ello se quedó corto. Desde entonces los peruanos lo hemos querido ver como una especie de imagen que representa una supuesta identidad nacional basada en el sufrimiento y el dolor. Para ello hemos usado hasta el hartazgo su imagen y la leyenda de su vida de cholo inmigrante y pobre que padece todas las injusticias del poderoso. Él (su vida, no su obra) es una especie de hilo que sirve para unir y remendar la desestructurada, dividida y fragmentada identidad peruana… aunque muchos allí ni lo hayan leído. ¡Ah! Perú, Perú. País sin igual para las contradicciones. Nos inventamos señas de identidad usando íconos que están alejadísimos de la idea de “lo peruano”. Sí, claro que sí; porque, ¿qué es menos peruano y más cosmopolita que un hombre que escribe versos casi siempre libres del colorismo local y que, más bien, experimenta e inventa una rabiosa modernidad que desafía a lo mejor de la cultura vanguardista del primer mundo con esos poemas que apenas podrían ser entendidos por la inmensa mayoría del pueblo peruano?, ¿Qué es más sofisticado que un hombre que se sumerge en el ideario del comunismo ruso y español y que apenas si se interesa por la vida política del Perú, país conservador donde los haya y donde cualquier atisbo de cambio era abortado casi de inmediato?, ¿Qué está en las antípodas de la idea de identidad peruana que este hombre a quien su propio país trató de la peor manera y adonde ni siquiera tuvo la intención de volver (y espero que no lo haga ni después de muerto y que sus restos sigan donde deben estar)?

Callejeando en París 2 : Le Marais, Beaubourg, Île de la Cité

jueves, 17 de mayo de 2012


Vamos. Es hora de continuar nuestras andanzas por la vieja, fascinante y enloquecida París. El primer día de nuestro viaje ya habíamos recorrido, hasta acabar exhaustos, las zonas de LES INVALIDES junto a LES CHAMPS ELYSÉES, además de LES TUILERIES y L´OPERA (ver entrada anterior). El segundo día, sobre el que versará esta entrada, la pasamos caminando en la parte más vieja de París, es decir por aquella donde empezó su historia como ciudad. Empezamos la ruta en el barrio de LE MARAIS y continuaremos hasta la floreciente zona llamada BEAUBOURG para acabar en la ultra conocida ÎLE DE LA CITÉ desde donde avanzaremos hasta una isla más pequeña y menos conocida pero encantadora: la Île St-Louis. Empecemos.

Iniciamos la caminata de este día en la Place de la Bastille (hay una parada de metro allí que se llama justamente Bastille) a la que fuimos más por curiosidad histórica que atraídos por cualquier cosa que allí hubiese. Es una plaza sin mucho encanto y si uno busca el edificio de la Bastilla, con cuya toma se inició una de las grandes revoluciones de la historia, no encontrará nada de ello porque se destruyó. Solo se puede ver allí una columna de 53 metros que recuerda a las víctimas de la Revolución de 1830 y la OPERA NATIONAL BASTILLE.

Place de la Bastille. París - Francia.

Espiritismo, lujuria, muerte y coleccionismo en la plaza más bonita del mundo

Desde esta plaza tomamos la avenida Rue St. Antoine que nos llevó en unos minutos hasta la RUE DE BIRAGUE por donde entramos a la PLACE DES VOSGES, al que muchos consideran una de las más bellas del mundo. Quizás porque es perfectamente simétrica, por lo caro que es la renta o a saber por qué. Yo lo encontré muy bonita pero tampoco tanto como para decir que es la más bella del mundo. Hay allí 36 casas, todas de igual color y estilo, coronadas con unos techos de pizarra donde resaltan ventanillas y chimeneas. Estos edificios se levantan sobre macizas arcadas bajo las cuales hay varias (carísimas) tiendas de antigüedades y de arte. La casa más famosa en este sitio es la del Víctor Hugo, ubicada en el número 6. En este lugar vivió el gran escritor entre 1832 y 1848 y allí no solo escribió gran parte de LOS MISERABLES sino que también se dedicó a hacer espiritismo, algo por lo demás muy corriente en aquella época. Hoy su casa es un museo que se puede visitar. 

Place des Voges. París - Francia.
Place des Voges. París - Francia.
Place des Voges. París - Francia.

Place des Voges. París - Francia.
Place des Voges. París - Francia.
Pero el gran Hugo no fue el único famoso que vivió aquí; también fueron vecinos de esta plaza los escritores Théophile Gautier (cuya tumba visitamos en el cementerio de Montmartre, sobre el cual escribiré una entrada muy pronto) y Alphonse Daudet quienes vivieron en la casa número 12. Y en la 21 habitó el todopoderoso Cardenal Richeliu; desde aquella casa dirigía los destinos de Francia mientras era constantemente visitado por damas junto a las cuales se dedicaba al placer de desordenar las sábanas... los Cardenales, ya se sabe... Otros vecinos muy dados a este enjundioso placer fueron los duques de Sully quienes compraron el impresionante edificio en el que ahora está el hotel que lleva su nombre: allí ambos recibieron a amantes y demás fogosas amistades. Y si los gemidos eran música común intramuros, fuera, en las inmediaciones del parque, también lo era aunque el motivo que la causaba era completamente distinto: los duelos de espada con el que los hombres de París arreglaban sus cuentas. Como ven la plaza tiene un encanto que va más allá de lo arquitectónico: se fusionan allí historia, gran literatura, arte, sexo, sórdidas historias de violencia y tragedia; mezcla a la que la modernidad ha añadido arte y coleccionismo. 


Callejeando en París 1: Champs Elysées, Les Invalides y Les Tuileries

lunes, 14 de mayo de 2012


Como ya escribí en el post anterior, hecho a modo de introducción sobre nuestros recorridos por París, caminamos mucho en la gran Ciudad Luz y aunque nos faltó tiempo para entrar a museos, palacios o ir a castillos aprovechamos lo más que pudimos, algunas veces caminando hasta casi no sentir las piernas, para andar como Flâneurs por muchas calles y callejuelas del centro del inacabable París. Dividimos la ciudad en varias partes. La primera de las cuales incluía la zona de los CHAMPS ELYSÉES y LES INVALIDES junto con la de LES TUILERIES. Pues bien, aquí van las fotos con algunos mínimos escritos sobre los lugares por donde anduvimos. Espero que les guste y que les anime a andar también por esos lugares.

Empezamos en la zona conocida como LES INVALIDES, exactamente frente a la monumental IGLESIA DEL DOME cuyos brillos resplandecían a lo lejos azuzados por el sol primaveral. El edificio es una obra maestra del llamado GRAN SIÈCLE, es decir del siglo 17, época en la que fue construido con el fin de tener un lugar donde enterrar a la familia real, cosa que no sucedió. Pero no importa, sirvió de todos modos para enterrar al, quizás, más famoso de los franceses: Napoleón Bonaparte, cuyo cuerpo fue trasladado aquí luego de 20 años de su muerte en la isla de Santa Elena. Detrás de esta portentosa iglesia está la ST-LOUIS-DES-INVALIDES o la Iglesia de los soldados y el HOTEL DES INVALIDES del que la zona ha tomado el hombre. Mandado a hacer por el Rey Sol para que allí puedan vivir 6 mil de sus soldados que habían quedado en la pobreza. 

Iglesia del Dome . París - Francia

Desde el DOME bajamos por la Avenue de Lowendal hasta que nos sorprenden las columnas corintias y la cúpula cuadrangular de la ÉCOLE MILITAIRE. Mandado a hacer por Luis XV en 1751 para que rivalice con el HOTEL DES INVALIDES; la idea era que aquí se educaran los hijos de oficiales pobres. Esta iniciativa dio buenos frutos: Napoleón estuvo entre sus más aprovechados alumnos. 

ÉCOLE MILITAIRE. París - Francia
Al lado de la escuela está la Avenue de Sufren por donde subimos para luego de unas pocas calles doblar a la derecha rumbo a LOS CAMPOS DE MARTE lugar muy concurrido durante las paradas militares, carreras de equinos y para la celebración del aniversario de la revolución cada 14 de julio. Desde los Campos se ubican frente a nosotros los 324 metros de elevación que conforma la imagen que es la quintaesencia de París: la TORRE EIFFEL. Hacía allí nos dirigimos. Como era de esperarse había colas y colas y colas de gente esperando subir y mirar París a vista de pájaro. 

Torre Eiffel. París - Francia.
Torre Eiffel. París - Francia.

Torre Eiffel. París - Francia.

Gastar tanto tiempo en ello no nos interesaba así que después de merodear por la base de la torre, mirando los nudos, entresijos y fusiones de metal que conforman este macizo e inmenso esqueleto de metal, nos fuimos hacia el PONT D´LÉNA, justo frente a la torre, el cual cruzamos hasta llegar a los JARDINS DU TROCADERO y pasear al borde de su largo y rectangular estanque rodeado de impresionantes estatuas. Detrás de los jardines sobresalen las gruesas columnatas del PALACIO DE CHAILLOT conformado por 2 pabellones separados por una plaza decorada de doradas esculturas de bronce y estanques ornamentales.


JARDINS DU TROCADERO . París - Francia

JARDINS DU TROCADERO . París - Francia

PALACIO CHAILLOT . París - Francia

París... ¿Je t´aime?: Introducción.

sábado, 12 de mayo de 2012



Vas por primera vez París como si fueras a un sitio al que ya conoces bien. Suele pasar. Al otro lado del charco, y en otros rincones del mundo, estamos inundados de tantas imágenes de la Torre, el Sagrado Corazón o Nuestra Señora que ya parece que conocemos hasta sus mínimos detalles de tanto que las hemos visto. Pero en fin, hay que vivir la experiencia. París es París y si hay la oportunidad de pisar sus calles, ¿por qué no tratar de disfrutarlo? Total, siempre hay algo nuevo por descubrir incluso en la más turística de las ciudades. 

Arco del Triunfo. París - Francia
Es una lástima pero mi primer recuerdo de la capital gala tiene que ver más con apuros fisiológicos: la incomodidad de no encontrar un  baño público (brillan… por su ausencia)  donde aliviarse los aprietos a los que nos somete la vejiga. Y como una cosa lleva a la otra la ausencia de baños redundaba en una profusión de olores nada santos: había lugares que apestaban tanto a orines -sobre todo algunos paseos por la orilla del Sena- que hacían que el ambiente fuera irrespirable. No se tome esto como una verdad irrefutable, puede ser que haya estado distraído y embelesado mirando la arquitectura parisina y no me haya percatado que había baños públicos en mis narices. Aunque, lo dudo….

Torre Eiffel. París - Francia.
El segundo recuerdo no tiene nada que ver con lo fisiológico aunque podría haber llevado a ello, pues viene con susto: ¿no conté nada sobre la salvaje que casi nos atropella? Bueno, íbamos al cementerio de animales de Asnières (del que pienso escribir una entrada) y al cruzar por una intersección de avenidas, cuando la luz verde nos lo permitió, apareció salida de no sé qué rincón invisible un coche oscuro que arremetió y frenó a escasos centímetros de nuestras piernas. La conductora nos miró indiferente y luego continuó tan campante. Debo enriquecer mi vocabulario francés por mi cuenta, en la escuela de idiomas no me enseñan lo más procaces insultos que pudieran ser de buen uso en casos como este. Ni en mi ciudad de nacimiento, Lima, donde los coches son conducidos por verdaderos serial killers y el desprecio por la vida del peatón es moneda corriente, tuve una experiencia semejante. El tráfico en París es espantoso y apurado; y los peatones tienen muy poco respeto por las señales de tránsito. Y, por si fuera poco, también hay riesgo de ser arrollado cuando se trata de compartir aceras y avenidas con otra gente pues una gran parte de ellos no se dignan en darte permiso o te golpean sin más. Lo he visto en las galerías y sobre todo en el metro, bastante desangelado, dicho sea de paso. Otra cosa que me llamó la atención es la cantidad de mendigos que hay en las elegantes calles del centro; sin ánimo de exagerar creo que París debe ser la ciudad europea con más indigentes que yo conozca. No sé cómo andará la política de ayuda a este tipo de gente pero me temo que no debe ser gran cosa sabiendo que la derecha, aquí y acullá, se ha puesto cada vez más radical en cuanto a recortar caridad.

Vista del Sena. París - Francia.

Resumen del viaje a la Reserva Nor Yauyos Cochas

miércoles, 9 de mayo de 2012


Esta entrada pretende englobar todas las entradas de nuestra aventura por la Reserva Nor Yauyos-Cochas y así facilitar al (improbable) lector o lectora de este blog el acceso a todos y cada uno de los escritos que sobre este sitio hemos publicado.

La experiencia por la reserva fue sencillamente excepcional. Hemos caminado por sus pueblos, restos arqueológicos y atractivos naturales hasta casi no sentir las piernas; hemos visto la perfecta belleza de sus cascadas y lagunas turquesas; “tiramos dedo” en carreteras por donde no pasaba ni un alma y hasta subimos a un pueblo fantasma; en fin, conocimos muchas cosas y encantos de esta zona y regresamos a Lima con el alma y la memoria llena de la paz y la magia que es propicia en esta zona del Perú. Las entradas aquí puestas son un modo de demostrar que ese sitio no solo se puede visitar si tienes la suerte de tener una camioneta doble tracción (como lo hacen algunos afortunados limeños) que te permita moverte por allí; o viniendo con un tour que te solucione todo y te lleve a ver poco de lo mucho que aquí hay. Nuestra intención es demostrar que con un poco de tiempo, esfuerzo, espíritu de aventura y, por qué no decirlo, algo de suerte, puedes ser feliz viendo todas las maravillas de esta monumental reserva; uno de mis lugares favoritos en el Perú, de lejos.

Pablo

(Para leer la entrada que te interese solo hazle click) 



















Huancayo fin de la aventura entre "Gaudís" andinos

lunes, 7 de mayo de 2012


Esperamos un buen rato en el ingreso al pueblo de LARAOS (ver entrada anterior) para tomar la combi que nos llevase hacia HUANCAYO –capital del departamento de Junín- ciudad donde, como ya lo dijimos, acabaría nuestra aventura en la RESERVA PAISAJISTICA NOR YAUYOS COCHAS. Aunque es preciso decir que Huancayo está fuera del territorio que abarca la reserva, pero nosotros fuimos allí para no volver a Lima por el mismo camino por donde habíamos venido; es decir subiendo desde la costa a través de Lunhuaná sino más bien que queríamos irnos hasta Huancayo y volver a la costa a través de la Carretera Central.

Nos habían dicho que a las 07 de la mañana salía una combi desde Laraos, pero no apareció sino hasta las 07 y 30. Hay que tratar de ganar espacio desde temprano porque va repleto y uno se puede quedar sin asiento. También se puede tomar esta combi para bajarse en LLAPAY desde donde se puede encontrar algún bus que, viniendo desde Huancayo u otro pueblo de la reserva, baje a la costa y así dirigirse hacia Lima, pasando por Lunahuaná. La combi dejó Laraos y mientras nos alejábamos veíamos los inmensos andenes del pueblo que tanto nos habían impresionado cuando llegamos. Con algo de nostalgia dejábamos este lugar que sería el último que conoceríamos en la gran RESERVA PAISAJISTICA NOR YAUYOS COCHAS.


Laraos. Yauyos - Perú.

El camino hacia Huancayo está bien asfaltado y pasa por pueblos como Tinco de Yauricocha y sube hasta el abra Negro Bueno, ubicado a 4600 metros sobre el nivel del mar. Había algunas obras en la carretera lo que hizo que el viaje se retrasase mucho: lo normal es que se haga el viaje en 4 horas y media, nosotros necesitamos 7 horas y muchísima paciencia; para colmo de males, se pinchó un neumático del coche en el que viajábamos.


Apenas llegamos a Huancayo, con las posaderas resentidas y los músculos agarrotados,  nos estiramos como gatos recién levantados. El coche nos dejó en el paradero de la empresa TRANS MILENIO desde donde siempre parten carros a la zona de la reserva NOR YAUYOS (ver DATOS UTILES abajo). Frente al paradero se ubica el bonito “Parque de los sombreros” al que aprovechamos en visitar pues se veía bastante simpático. En mi opinión Huancayo debe ser la ciudad con parques más bonitos, limpios y originales de los andes peruanos. No los conozco todos pero en los pocos que  pude visitar noté esmero en el cuidado e ingenio en el diseño. Se le puede achacar muchas cosas a estos parques como que tienen formas heréticas, no acorde con los cánones del paisajismo occidental, tal vez; que están sobrecargados de colores y ornamentos; que se ha abusado del cemento para construir algunos de sus segmentos pero quizás ese estilo tan, por momentos, excéntrico, es el que le ha dado gracia.

Parque de los Sombreros. Huancayo - Perú.
Parque de los Sombreros. Huancayo - Perú.
Parque de los Sombreros. Huancayo - Perú.

Este “Parque de los sombreros” tiene una gran extensión y está plagado de imágenes que recuerdan las costumbres y la identidad de esta parte del Perú: columnas coronadas por esos anchos sombreros que las mujeres huancaínas usan cuando bailan; estatuas que simbolizan danzas costumbristas; gigantescas representaciones de mates pirograbados; figuras de personajes que forman parte de la identidad huanca; en fin, toda una panoplia de imágenes puestas allí para comunicar cosas de este pueblo.


Parque de los Sombreros. Huancayo - Perú.
Parque de los Sombreros. Huancayo - Perú.

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