Año nuevo en Munich : vino caliente, luces y nieve

jueves, 29 de diciembre de 2011



No hay ciudad europea que no se ilumine en las fiestas de fin de año. Munich no podía ser la excepción así que sus calles se llenan de luces y adornos y aunque la voracidad consumista de la gente también se acrecienta no se la siente tan agresiva como en Londres por ejemplo, donde también he tenido la suerte de ver las celebraciones de fin de año (ver entrada aquí). Ya había tenido la suerte de cumplir mi sueño de conocer la bella capital bávara (ver aquí) y ahora volvía para celebrar la llegada del año nuevo 2011 bien acompañado de mis hermanos y amigos.

Munich - Alemania.
Munich - Alemania.
Como en todas las grandes urbes de Centroeuropa en Munich también son clásicos los mercadillos repletos de quioscos navideños donde se venden artesanías, ornamentos para el árbol navideño, juguetes y comida. Aunque estos quioscos solo atienden hasta el 24 de diciembre por la mañana quedan en las calles, hasta bien entrado el año nuevo, los árboles, luces y adornos que le siguen dando a la ciudad el clásico espíritu navideño y comercial. Los que nunca cierran son los puestos donde se venden litros y litros de GLÜHWEIN o VINO CALIENTE, una bebida hecha con jugo de limón, vino tinto, canela y clavo, que se sirve en inmensos vasos de plástico y que entra en el cuerpo como una bendición manteniéndonos calientes en nuestras caminatas por las calles llenas de nieve.

Munich - Alemania. Foto de la página www.sobreturismo.es
Munich - Alemania.
Munich - Alemania.
Munich - Alemania.

La noche vieja es conocida por alemanes como “Silvester” en honor a San Silvestre, Papa que muriera el última día del año 335 d. C. en Roma. Los previos a la medianoche se pasan tranquilamente en casa, tomando vino, conversando y viendo la televisión. Recuerdo que nos quedamos enganchados mirando un bonito concierto de Andre Rieu y luego un programa especial donde se presentaban muchos cantantes alemanes, todos ellos bastante maduritos, cantando contenida y elegantemente en un estudio lleno de un público también adulto. Le pregunté a mi hermano si en Alemania no había cantantes jóvenes, me dijo que sí pero en año nuevo no se estila poner en la televisión programas de música juvenil. 



En Abbey Road: Caminando con Los Beatles

viernes, 23 de diciembre de 2011


Mi primer acercamiento con los Beatles fue a través de la imagen más que de la música: unos dibujos animados muy bonitos que veía cuando niño y en donde los “fab – four” corrían huyendo de las fans y una foto que mi hermano Arturo había pegado en una pared y donde se veían a 4 hombres con “corbatas con saco gris, flequillo solo hasta la nariz” como diría Charly García. De ahí a la fascinación por la música que esos chicos hicieron había un corto camino. 


No soy un gran fan del grupo, conozco como cualquier hijo del vecino un poco de su historia y de su trascendencia; he oído sus canciones y las puedo reconocer en cualquier lugar del mundo a donde vaya; pero eso sí, sé que donde sea que esté siempre tengo que oír un poco de su música, es esencial, es como lo que me pasa cuando oigo a Bach, Beethoven o Chopin: uno se da cuenta que puede al menos agradecer un poquito ser parte de esta delirante espacie. 

Turísticamente Londres gravita sobre muchos ejes, hay rutas elaboradas para todos: literarias, históricas, artísticas, sobre fantasmas y asesinos, de compras y musicales. Una de las principales es la de los “Beatles” y sobre ella he visto desde anuncios de agencias que las ofrecían hasta libros donde se proponen un paseo por los lugares donde estuvieron los cuatro grandes de Liverpool. Sin lugar a dudas el rincón londinense que es la quintaesencia del espíritu Beatle de la ciudad es ABBEY ROAD.



Cuando vivía en Perú y era muy joven recuerdo que mi hermano Arturo me decía que los Beatles habían salido a caminar por esa calle y que les habían tomado una foto para la portada de uno de sus discos: desde entonces esa avenida se había vuelto una leyenda y la gente se robaba la placa donde estaba inscrito su nombre. Sabía entonces poco de música y más que la historia de la foto lo que me llamó la atención fue el hecho de que un lugar en una ciudad se pueda volver histórico por una anécdota sin trascendencia. Hasta que llegué a Londres y revisé mis conocimientos musicales y oí entero por vez primera en mi vida el disco y entonces me dije… TENGO QUE IR.


No soy el único que ha sentido esa imperiosa necesidad, de hecho el estudio Abbey Road es un lugar de peregrinación, si se quiere. Ubicados en el norte de la ciudad, la mejor forma de llegar allí es con la línea de la JUBILEE LINE (la de color gris en el mapa del “tube”) hasta ST. JOHNS WOOD. Nada más salir de la estación ya hay signos de presencia “Beatle”: una pequeña tienda que vende todo el souvenir necesario para el fanático que quiere llevarse un recuerdo del célebre lugar, lo mismo que un peregrino que se lleva la imagen de la virgen cuando visita Lourdes.


Desde allí es muy fácil llegar, se toma el Grove End Road y luego de caminar unos pocos minutos llegamos hasta la esquina con Abbey Road (ojo, hay otras 20 calles con el mismo nombre en Londres) y aparece el mito frente a ti. Es inevitable no sentirse transportado en el tiempo pues apenas nada parece haber cambiado desde la época que los Beatles anduvieron por aquí con armonías sonándoles en la sesera.

Estudios Abbey Road. Londres - Inglaterra.
Estudios Abbey Road. Londres - Inglaterra.

Hampton Court: jardines, laberintos y fantasmas

sábado, 17 de diciembre de 2011


El Cardenal Thomas Wolsey era, después de Enrique VIII, el hombre  todopoderoso de la Inglaterra de su época: pero no solo tenía ese cargo eclesiástico también era Arzobispo y canciller. Y como todo hombre poderoso que se respete se mandó a hacer un palacio en las afueras de Londres en 1514: lugar que a la postre sería HAMPTON COURT.

Pero lo que Wolsey no esperaba era que fuera a perder el favor del soberano cuando no pudo persuadir al papa a que aprobase el divorcio de Enrique con Catalina de Aragón. A modo de calmar las iras de su jefe, y viendo que perdía sus favores, le regaló en 1528 el palacio que ya se había empezado a construir, pero no sirvió de nada: el Cardenal murió de camino a su juicio por traición.

Hampton Court. Londres - Inglaterra
Enrique se encargaría de mandar a agrandar el recinto, labor que continuaría, en 1690, Guillermo III; es por esto lo que hay un contraste entre las torres y tejados de estilo Tudor y los aposentos y salones reales de estilo clásico a la manera de un pequeño Versalles.

Hacia ese lugar fuimos luego de caminar sobre la nieve acumulada en RICHMOND PARK (ver entrada anterior) aprovechando nuestros últimos días de estadía en Londres en donde nos dedicamos a recorrerlo con más intensidad y yendo a lugares que por falta de tiempo no habíamos podido ir mientras vivíamos allí. Por lo grande y la variedad de cosas que hay por ver en este palacio te puede tomar horas y horas visitarlo; estábamos con el tiempo justo y ahorrando para nuestro viaje de varios meses por Perú por lo que decidimos no entrar y solo verlo por fuera. Ahora que he estado leyendo un poco sobre jardinería me arrepiento de no haber visitado sus interiores para ver al menos los jardines palaciegos porque la verdad que son una maravilla.

Hampton Court. Londres - Inglaterra
Para llegar a Hampton Court nosotros tomamos un bus de servicio normal desde Richmond, pero también se puede ir tomando uno de los South West Trains en Waterloo Station y en media hora llegas a la estación de Hampton Court. Los autobuses que por allí pasan son los de las líneas 111, 216, 411, 451, R68, 513. Si lo que te gusta es caminar pues hay un buen sendero de casi 13 kilómetross que empieza en Richmond y que pasa por Petersham Meadow, la maravillosa Marble Hill House y el fantasmagórico Ham House, continúa hacia Teddington Lock (una especie de esclusa) and Weir y el pueblo de Kingston-upon-Thames y termina frente al Hampton Court Palace. Sinceramente es lo que habríamos querido hacer, es decir llegar allí a pie pero el invierno y la nieve arreciaban así que mejor nos fuimos abrigaditos en el bus 65 desde Richmond y cambiamos al 411 en el Kingston Station, el trayecto en este caso nos llevó poco más de 40 minutos.

Cruzamos el puente sobre el viejo y frío Támesis y caminamos por la amplia carretera por el que se accede al palacio aunque es bueno decir que antaño era por el río por donde se acercaban los visitantes a este lugar. Pasamos por la PUERTA DEL TROFEO donde se posan un unicornio y un león y por fin estamos ya en los terrenos del castillo de Enrique VIII, quien fuera uno de los más poderosos y vehementes reyes de Inglaterra, capaz de desafiar la autoridad papal y matar a quien fuera que obstaculizase sus ansias de poder, esposa y canciller incluidos. 

Vista aérea de Hampton Court. Londres - Inglaterra. Foto de la web http://london.dukegill.com/


Caminando bajo la nieve en Richmond Park

martes, 13 de diciembre de 2011


Cuando me fui a vivir a Londres uno de mis temores más grandes era encontrarme una ciudad arropada en cemento y neón donde las áreas verdes apenas existirían como un milagro en medio de tanta atracción turística. El tiempo me mostraría lo equivocado que estaba. 
 
Sinceramente nunca pensé que me darían la visa para irme a Inglaterra, de hecho nunca imaginé vivir un día allí ya que mi sueño siempre fue vivir en Alemania, por lo que apenas si me interesé en saber más de lo que todo turista sabe sobre las cosas que hay para ver en Londres. Así que recibir la visa fue toda una sorpresa y apenas si tenía una semana para preparar el viaje por lo que solo ojeé por encima manuales y libros turísticos y a los pocos días ya estaba yo sentado en el avión de KLM cruzando el charco junto a mi hermana que regresaba hacia Alemania. 


Richmond Park. Londres - Inglaterra.

En Londres me sorprendió todo, absolutamente todo; pero principalmente la cantidad alucinante de áreas verdes y el interés por la jardinería que los ingleses tienen. Es por ello que los londinenses pueden presumir de ser una de las grandes capitales del mundo con la tercera parte de su superficie llena de parques y jardines. Sinceramente es loable esta intención de poner tanto verdor a disposición del ciudadano ya que la sensación de libertad y serenidad que esos espacios ofrecen es inigualable. Los parques y jardines de Londres logran hechizarnos con sus grandes extensiones y las atracciones que ofrecen: fuentes, caminos, pequeños riachuelos, esculturas y la fauna que en ellas vive. Los fines de semana veraniegos están llenos de gente con sus perros, turistas, gente haciendo picnic y descorchando vinos o disfrutando de conciertos al aire libre. Así que de entrada hubo una especie de amor a “primera vista” con la ciudad.


EL PARQUE MAS GRANDE DE LONDRES

Entre todos los parques de la capital del reino británico el más grande es RYCHMOND PARK que en realidad fue al principio un coto de caza de Carlos I quien en 1637 mandó a rodear toda esta área con un muro que medía 13 kilómetros. Nunca imaginé que viviría tan cerca a este lugar, de hecho llegué a vivir a Richmond (en realidad Richmon upon Thames) por puro azar (el azar, siempre el azar) pues se suponía que iba a vivir en otro barrio muchísimo más humilde (por no decir working-class). Necesitábamos solo unos cuantos minutos a pie para meternos en lo que parecía un misterioso bosque en donde los árboles eran tan altos que nos dejaban en una ligera penumbra.

Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Luego venía una pequeña entrada y allí se abría un ancho e ilimitado espacio. Era una delicia ir a caminar allí en cualquier época del año pero lo recuerdo con más nitidez durante el invierno. Fue la nevada de enero del 2010 cuando caminamos mucho por éste nuestro parque favorito a modo de despedida y aún hoy extraño esas andanzas.

Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Debido a su amplitud y a la tranquilidad que inspiraba era difícil creer que estábamos en un parque (para mí más que eso siempre fue un bosque) que se encontraba en las entrañas de una de las grandes capitales del mundo. Richmond Park es el área verde más grande de Londres (supera en tres veces el tamaño del Central Park de Nueva York) y una de las más célebres debido a la variedad de fauna que allí se guarece, lo que ha servido para ser considerado reserva nacional desde el año 2000. Allí los ciervos viven en manadas, andando libremente como si estuvieran en medio de un bosque lejano. Hay que estar atentos pues de setiembre a octubre hay mucha fricción entre estos animales y pueden atacar si te acercas demasiado a sus terrenos debido a que es el tiempo del apareamiento. Otro sitio ideal para ver ciervos es el BUSHY PARK.

Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Ciervos en el Richmon Park. Foto de la web www.dailymail.co.uk


En este imenso lugar se puede pescar, en verano y primavera, en el pequeño estanque llamado PEND PONDS; o visitar el bonito jardín arbolado llamado ISABELLA PLANTATION, además de los jardines de PEMBROKE LODGE donde se encuentra el Monte del Rey Enrique VIII punto más alto del parque y desde donde se puede ver la Catedral de San Pablo ubicada en pleno centro de Londres, es decir a 15 kilómetros de distancia, y aguzando un poco más la vista se podrá observar el LONDON EYE y el edificio llamado EL PEPINO o “The Gerkin”. 

Pend Ponds en verano. Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Pend Ponds en verano. Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Isabella Plantation en verano. Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Isabella Plantation en verano. Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Pembroke Lodge en verano. Richmond Park. Londres - Inglaterra.

Después de cada paseo solíamos irnos hasta el extremo noroeste del parque donde se ubica el RICHMOND GATE que fue diseñado por el paisajista Lancelot “Capability” Brown, considerado el padre de la jardinería paisajística inglesa, en 1789 y por allí salíamos para caminar un poco por las calles del sublime barrio de Richmond.

Lo primero que nos encontrábamos al traspasar esta entrada era el inmenso edificio de la “Royal Star and Garter Home for disabled ex-servicemen” que era un edificio donde vivían los soldados discapacitados del ejercito inglés. Luego caminábamos un poco más hasta llegar al RICHMOND HILL desde donde una pronunciada pendiente bajaba sin interrupción hasta las mismas orillas del TAMESIS. Esta era nuestra parte favorita porque la visión desde allí era fabulosa; tan importante es que ha inspirado cuadros de artistas ingleses como REYNOLDS y TURNER y es, desde 1902, la única vista en Inglaterra protegida por decreto del Parlamento inglés. 

“Royal Star and Garter Home for disabled ex-servicemen”. Richmond Park. Londres - Inglaterra. Foto de la web http://www.thames-path.org.uk/index.html
Vista del Tamesis desde el Richmond Hill. Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Vista del Tamesis desde el Richmond Hill. Richmond Park. Londres - Inglaterra.
El mejor lugar para ver esta maravilla es desde el TERRACE WALK que es un paseo ubicado en la cima de la montaña y que permite conocer los jardines de la terraza y ver los fantásticos edificios en donde vive gente que no creo que tenga queja alguna de las vistas que tienen cada mañana al despertar.

Pablo


Caminando por el Terrace Walk en Richmond. Londres - Inglaterra.
Caminando por el Terrace Walk en Richmond. Londres - Inglaterra.

DATOS UTILES

  • Con el Tube o Metro: Tomar la LINEA DISTRICT, color verde, con dirección a RICHMOND, desde esta estación, que es la última, hay unos 15 a 20 minutos caminando hasta el RICHMOND GATE.
  • Los autobuses que llegan por esa zona son las líneas:  190, 391, 419, R68, 33, 337, 485, 85/N85 (nocturno), 265, K3, 72, 493, 65 y 371.

Navidad en Londres: de luces y nieve

sábado, 10 de diciembre de 2011


Los días previos al 24 o 25 de diciembre Londres se convierte en un mundo ilimitado de luces, bullicio y comercio que puede fascinar al más cosmopolita y urbanita o aterrar a quien busque paz y tranquilidad.  Si eres de los primeros estarás en tu salsa caminando con tus bolsas en el brazo repletas de regalos y souvenirs y abriéndote camino en el pandemónium en el que se transforma Oxford Street, donde se ofrece todo lo que se pueda vender y se compra todo lo haya.  Si eres de los últimos, créeme, es mejor irte a otro sitio.

Londres en Navidad
La explosión de luces se inicia desde mucho antes de diciembre pero oficialmente empieza cada 3 de diciembre cuando en TRAFALGAR SQUARE se encienden, en una ceremonia especial, las luces de un enorme árbol de navidad que fue donado por los noruegos. A continuación, se iluminan todas las calles: Regents, Oxford, Bond y el mercado de Covent Garden. En estas arterias es impresionante ver los WINDOW DISPLAYS o escaparates que son una verdadera maravilla y lo dice alguien que detesta meterse a los centros comerciales o tiendas de ropa. Parece que cada comercio contrata a los mejores y más ingeniosos artistas para exponer sus ropas en espacios sorprendentes en los que se ven representados cuentos de hadas, musicales de Broadway, íconos de la cultura popular y muchos otros temas; todo ello como si hubiera una competición secreta entre tiendas por mostrar el mejor escaparate.

Escaparates de Londres en navidad.
Escaparates de Londres en navidad.
Escaparates de Londres en navidad.
Escaparates de Londres en navidad.
Escaparates de Londres en navidad.
Todas estas poderosas luces se unen a las de las pistas de patinaje, juegos mecánicos y ferias de artesanías y comidas que aparecen por doquier en los parques y vuelven a la ciudad una infinita burbuja de neón que seguramente se puede ver a una gran distancia desde el espacio. El Támesis pierde su importancia y se contenta con reflejar esas lumbres artificiales, volviéndose una especie de animal lánguido a cuyas orillas se yerguen arboles desnudos bajo los cuales la gente camina abrigada hasta los dientes pues hace frío (y mucho) en estos tiempos. Recuerdo haber vestido pantalones largos debajo de los vaqueros o jeans y haberme puesto bufandas y gorras de lana todos los días; y la nieve es un problema mayor aparte.

Juegos mecánicos navideños en Londres.
Juegos mecánicos navideños en Londres.
Juegos mecánicos navideños en Londres, detrás el LONDON EYE.

Navidad en Huancavelica - II : recuerdos de Pilchaca

jueves, 8 de diciembre de 2011


Una sonrisa por tu fusil


Dejamos HUAYLLAHUARA (ver entrada anterior) y nos fuimos a MOYA, un villorrio ubicado al fondo de una quebrada. Allí 4 de los chicos de mi grupo regresarían a Lima, los que quedamos continuaríamos hacia PILCHACA. En Moya (pueblo autodenominado “CUNA DE INTELECTUALES”, dicen que un hijo de estas tierras trabaja en la NASA) se nos unieron nuestros amigos KIKE y TONY que venían desde Lima trayendo más regalos. De nuevo abrazos muy fuertes y emoción y salimos rumbo a Pilchaca, esta vez acompañados por el río Moya que tiene la peculiaridad de tener el color de sus aguas de un verde esmeralda que solo había visto en la zona de la reserva de NOR YAUYOS. El paisaje mantenía su salvaje belleza intacta y luego de viajar poco más de una hora, entre curvas y precipicios, llegamos.


Camino a Pilchaca. Huancavelica - Perú
Plaza del pueblo de Moya. Huancavelica - Perú
Para nuestra sorpresa cada esquina del pueblo estaba tomada por militares quienes con sus metralletas y rostros endurecidos apenas parecían dispuestos a hablar nada. Había mucha gente en la plaza, todos murmuraban, se sentía tensión en el ambiente. Ese día el pueblo votaría la REVOCATORIA del Alcalde y como era de esperar había 2 bandos: los que estaban a favor y los que estaban en contra. Por eso estaban los soldados allí, para dispersar cualquier conato de violencia. Nosotros sabíamos esto con anterioridad pero no imaginábamos que la situación era tan delicada como para poner militares en las esquinas; había ciertos riesgos pero teníamos que continuar con nuestros fines. Nos recibieron Claudia y Mary, las enfermeras del pueblo; dos mujeres muy gentiles y que nos ayudaron en todo durante nuestra estadía. Nos llevaron hasta un local donde había colchones; acomodamos las cosas y nos llevaron al comedor comunal donde nos sirvieron una grandiosa sopa de trigo, cocinado a leña. Durante la tarde el ambiente se fue enrareciendo y nos enterábamos de más y más líos, de cosas no muy claras. Cuando supimos que el local donde estábamos pertenecía a la municipalidad preferimos dejarlo porque quizás nos podían confundir como partidarios del alcalde. REGALEMOS UNA SONRISA jamás trabaja con autoridades o políticos sino solo con la gente que labora para los pobladores: el profesor, la enfermera o el cura. Nos fuimos a dormir a la posta médica que está detrás del pueblo, en un campo de fútbol. Claudia y Mary nos consiguieron de no sé dónde nuevos colchones y empezamos a dejar todo listo para el día siguiente. Kike y Anita ensayaron el número de VIRUTA Y FLORICIENTA que iban a ofrecer a los niños y con sus ocurrencias ayudaron a distender la tensión. 

Plaza de Pilchaca. Huancavelica - Perú.
Kike y Anita preparando su número de Viruta y Floricienta
En la posta médica de Pilchaca. Huancavelica - Perú.
Al anochecer fui a la plaza y vi una camioneta negra tipo 4 x 4 o todo terreno salir peligrosamente veloz, detrás iba un coche blanco: el alcalde acababa de ser revocado y allí se iba, huyendo presuroso del pueblo. Más tarde JEREMY y KIKE caminarían por la plaza y verían a los dos bandos a punto de enfrentarse y a los militares a la expectativa esperando que la chispa se prenda para intervenir. Compartimos nuestras comidas y escuchamos explosiones que no sabíamos si eran balas o cohetes; pensamos que eran lo último, era lo mejor. Hablamos mucho y aclaramos nuestras ideas: estábamos al margen de todo, ni una palabra, pregunta ni opinión de lo que pasaba; nuestro fin no tenía por qué mancharse. Algunos de los chicos durmieron en unas camillas para enfermos y otros dormimos en los colchones tirados en el suelo, felizmente el grupo no perdió el humor y así, más relajados, nos dormimos.


Amaneció muy nublado y frío. Al fondo, los cerros que guarecían el pueblo estaban enguirnaldados de neblina. Claudia y Mary llegaron a prepararnos un desayuno serrano contundente que repuso nuestras energías. Repartimos el trabajo y nos pusimos manos a las obras: por allí Madelaine preparaba con las señoras del pueblo una rica chocolatada hecha con leña; por allá otros adornábamos el colegio inicial donde recibiríamos a los niños y más otra parte del grupo ordenaba a los niños que ya iban llegando. De nuevo se encendió la emoción, la adrenalina, la incertidumbre ante los niños que son todo un mundo, toda una interrogante; uno nunca sabe cómo reaccionarán, cómo se portarán, son impredecibles.

Amanecer en Pilchaca. Huancavelica - Perú.
Pilchaca. Huancavelica - Perú.


Pilchaca. Huancavelica - Perú.


Niños de Pilchaca. Huancavelica - Perú.
Entraron al pequeño local y la magia empezó: salió FLORICIENTA y pidió a los niños que le ayudasen a llamar a VIRUTITAAAAAAAAA… salió Viruta con su gran nariz y desde ese momento las risas no se detuvieron. Ordenados, los niños se rieron, se tiraron al suelo, escucharon, contestaron preguntas, jugaron, se llevaron premios y todos nosotros, junto a ellos, fuimos niños una vez más. Como reflexionó luego EDWIN, nos dimos cuenta que no era un destino aquel al que habíamos llegado; eran más de 350 destinos, más de 350 corazones que han empezado a abrirse al mundo, en medio de una realidad hostil. El chocolate caliente vino muy bien a esas horas y el panetón fue devorado por los chiquillos... y por los no tan chiquillos también.


Navidad en Huancavelica: recuerdos de Huayllahuara

miércoles, 7 de diciembre de 2011


El mundo cabe en una sonrisa 


Hace unos 3 años tuve la oportunidad de volver hacia las hermosas pero duras sierras de Huancavelica. Ya había ido poco antes porque me parecía un lugar perfecto al estar fuera de toda ruta turística. Una de las experiencias más interesantes fue haber llegado allí viajando en el increíble TREN MACHO.  


Esta vez volvería pero el motivo sería distinto: junto a los chicos de la agrupación REGALEMOS UNA SONRISA (RUS), un gran grupo de gente joven cuya cercanía me deja sabor a esperanza porque me hace ver que la honorabilidad, la honradez y la bondad aún son posibles, escogimos unos pueblos de esa deprimida zona de los andes peruanos para llevar a cabo la “campaña navideña” del 2008.  Un año antes ya habíamos ido hacia TUPE, un pueblo en las sierras de Lima que había sido devastado por un terremoto y pudimos hacer por los niños de ese pueblo algo que no me esperaba: reírnos con ellos, hacerles jugar, saltar, olvidar por un momento el dolor.



Y allí estábamos, emocionados en el bus de CRUZ DEL SUR rumbo a HUANCAYO donde nos esperarían unos coches que nos llevarían hasta los pueblos de Huancavelica que planeábamos visitar: HUAYLLAHUARA, SANTA ROSA DE OCCORO y PILCHACA. Habíamos pasado toda la temporada vendiendo tazas, llaveros, polos; pidiendo ayuda a los amigos y familia; haciendo campeonatos de fulbito, comprando juguetes, chocolates, panteones; robándole tiempo al tiempo por eso el día en que partimos aún todo parecía mentira.


Llegamos a Huancayo y acomodamos las cosas dentro de los carros. El grupo se iba a dividir, 10 se irían hacia SANTA ROSA DE OCCORO y los otros 10 nos iríamos a HUAYLLAHUARA. Ambos son pueblos que por su ubicación tienen contacto con Huancayo, capital del departamento de JUNIN, más que con la propia capital del de HUANCAVELICA. Por fin ya todo estaba listo, nos abrazamos fuertemente y deseamos mucha suerte.


El Station Wagon en el que íbamos parecía un ínfimo puntito blanco en medio de los caminos de esas sierras, de las más agrestes y duras. Aunque salvaje, la belleza de esta tierra es descomunal. Bien escoltados por el MANTARO, que discurría abajo, al final del precipicio, íbamos hablando y otras veces en silencio mirando las majestuosas montañas y el sinfín de los abismos. El silencio se hizo más incómodo cuando en el camino nos detuvo un convoy policial. Con sus metralletas en ristre, mirando con desconfianza, los policías pidieron documentos a los conductores, hicieron preguntas y luego nos dejaron pasar. Las vías más difíciles de controlar en Huancavelica, como aquella en la que estábamos, estaban siendo usadas como salida de la droga que se produce en el VRAE (Valle del Río Apurímac y el Ene), por eso la desconfianza, pero sobre todo por un tema terrible: las atroces emboscadas que los policías habían sufrido por parte de los narcoterroristas en la zona. Seguimos camino. 

Rumbo a Huayllahuara
Sierras de Huancavelica. Rumbo a Huayllahuara
Entrando en Huayllahuara. Huancavelica - Perú
 Huayllahuara. Huancavelica - Perú
Huayllahuara. Huancavelica - Perú
Dos horas y media después de haber dejado Huancayo llegamos a HUAYLLAHUARA. Nos fuimos a la casa de DOÑA PAULINA quien nos iba a cobijar; ella es una señora de trenzas muy grandes y con un gran sentido del humor. Usamos los dos pisos y tendimos las bolsas de dormir y los colchones que la gente del pueblo había prestado para nosotros, acomodamos las cosas y comimos un buen almuerzo preparado por la dueña de la casa.

Casa de doña Paulina, donde nos hospedamos en Huayllahuara. Huancavelica - Perú
Junto a doña Paulina. Huayllahuara. Huancavelica - Perú
Fuimos hacia la Posta Médica, donde Vannesa, la enfermera del pueblo, nos esperaba. Joven limeña, amable y encantadora, a quien la gente del lugar estimaba mucho. Hablaba con esa calma de quien ya ha aprendido a vivir al lento ritmo del tiempo serrano. Llegó a Huayllahuara para hacer sus prácticas de enfermería por unos meses y ya tenía allí 6 años.  Nos pusimos manos a las obras: abrimos las cajas de panetones (pan dulce) y los cortamos y embolsamos. Al acabar nos fuimos a andar por las calles de Huayllahuara y a reconocer los sitios en los que íbamos a estar con los niños. 

En la posta médica empaquetando panetones. Huayllahuara. Huancavelica - Perú


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